Un día en Buenos Aires

La abundancia de billetes que al final compran muy poco. La variedad de alfajores en los kioscos. El olor a incienso que se mezcla con el del asado, que todavía hay más variedad que de alfajores, de incienso digo, porque de carnes tampoco hay tanto.

Al menos eso es lo que ví, en un día en Buenos Aires.

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