De otro planeta

A veces pienso que mi mujer es un Alien.

Cuando le comento cosas de lo más comunes, mundanas y ordinarias, ella me voltea a ver con la cara desfigurada como si jamás hubiera escuchado algo remotamente similar.

Tengo la teoría de que tomó posesión del cuerpo de una bellísima mujer para infiltrarse en la vida de los terrícolas y conocer —de primera mano— nuestras costumbres y cosmologías.

Y ella decidió hacerlo, no con el presidente de una poderosa e influyente nación, sino con un hombre de lo más común, mundano y ordinario como yo.

Creo que su plan puede estar funcionando.

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